Esta tarde tuve la fortuna de asistir a una final de futbol en la que participaba un equipo del cual yo soy Director Técnico. Perdieron, pero verdaderamente eso no es lo importante. ¿Saben porque?, porque ganaron mucho con la derrota. Creo que es muy conveniente que los deportistas seamos conscientes de eso.
Voy a explicarme: los muchachos, a decir verdad, jugaron bien; se podría decir que dominaron el partido; tuvieron mayores llegadas de peligro, mayor posesión de balón, además de que individualmente eran mejores. Finalmente no basto nada de lo anterior para quedarse con la victoria. No es menos cierto el hecho de que los muchachos lucharon durante todo el partido por quedar campeones. Perdieron tres a dos.
¿Qué se les puede decir después del partido?, creo que es importante lo que se les pueda decir, si el comentario va en el sentido de resaltar los aspectos positivos que se mostraron a lo largo del partido; y también dejar un espacio para reconocer errores. Una microevaluación.
Pienso que la derrota es el crisol del deportista, es doloroso, penoso y hasta cierto punto peligroso. El deportista necesita de apoyo moral para esos momentos dificiles, porque asi es como puede aprovechar las derrotas para construir las futuras victorias.
Gracias a Dios, creo que Dios esta tarde me dió las palabras indicadas para hablarles a estos muchachos, pienso que les hizo un pequeño bien el comentario que esbozé, y porsupuesto que yo quede conteto por haber contribuido en algo para el bien de ellos,
Conclusíón. El deporte es un juego pero es serio, es aventura y por lo tanto con riesgos, y es un crisol donde se forma el espiritu.
San Juan Bosco, ora pro nobis
María Auxiliadora, ora pro nobis
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